Es abogado, pero por su oficio de tantos años en Ecopetrol terminó por considerarse y ser un ingeniero. Es cartagenero, sin embargo, su acento es muy bogotano. Es capaz de trabajar 20 horas seguidas y dormir junto a su obra para poder terminarla, con el fin de no alterar la humedad y temperatura de sus acuarelas.

Estoy hablando de César Bertel, el acuarelista de grandes formatos que está rescatando esta técnica para las actuales y próximas generaciones.
“La historia de toda Colombia ha sido contada con acuarelas” es la frase de César Bertel que le da inicio a nuestra charla. Me habló de los cronistas de indias, de la Expedición Botánica, del trabajo de cartografía de Agustín Codazzi, para resaltar que todos los profesionales que ilustraron estas aventuras en la historia lo hicieron con la técnica de la acuarela.

El escenario para la entrevista con César Bertel fue el Museo del Agua de Empresas Públicas de Medellín, lugar donde se exponen sus obras hasta el fin del mes de marzo. La exposición lleva como título “Madre Tierra, Madre Agua” y con solo entrar al recinto los sentidos de la vista y el oído tienen un deleite: Los sonidos de la selva, sumados a la exuberancia y color de las obras del artista.
Los verdaderos conocedores de la historia del arte saben que la acuarela es considerada de forma errónea como una técnica menor. Bertel tiene muy claro que la acuarela es el medio con el que se han plasmado los más importantes referentes culturales, históricos y naturales de este país.

“Estoy empecinado en devolverle el pedestal, el papel que tiene en la historia la técnica de la acuarela” afirma César Bertel mientras contemplamos el tríptico titulado “Madre Tierra, Madre Agua”

Pachamama, una de las acuarelas más grandes del mundo

La obra titulada Pachamama cubre una de las paredes más largas del Museo del Agua de EPM. Mide 12 metros de largo por 1,50 metros de alto. Es un homenaje a la Madre Tierra, a la selva del Putumayo y a los ancestros precolombinos de América Latina.
“Mis obras son como una aventura. Son un lugar, son una ventana que te permite entrar a selva” Esta expresión de César Bertel no puede ser más acertada. El gran formato permite ver en plenitud la selva, es tanto que es espectador puede transportarse en una especie de “metáfora de la sensación” en la que los colores y los detalles de las hojas se sienten reales. Casi se puede afirmar que se ve cómo el rocío o las gotas de lluvia se derraman y hasta se podría percibir el sonido de las gotas cuando caen.
Otra frase de César Bertel que me impactó durante la entrevista fue la de “No sé si la selva me escogió a mí o yo a ella”. Como haya sido las obras reflejan lo más natural y real de la naturaleza, su acuarela no se queda en la textura, en el color o en los fondos difuminados que le dan protagonismo al elemento que quiere resaltar. Su obra muestra también la flor que se marchita, la rama quebrada o seca, incluso el follaje oscuro que queda en la base de los caminos de la selva.

Durante el recorrido por las obras expuestas me doy cuenta de que Bertel no deja sus exposiciones huérfanas, viaja a cada ciudad donde las presenta y dicta talleres para niños, jóvenes y adultos, participa de conferencias, atiende a artistas que llegan atraídos por sus técnicas que han logrado, además del gran formato, quitarles los vidrios a las acuarelas.
“No dejé que la vida me pasara factura, por eso siento que la pintura rescató mi vida” con esta frase César Bertel muestra su gran sensibilidad. Este hombre por más de 15 años fue un ejecutivo que tenía como responsabilidad grandes equipos de trabajo y la obligación de cuidar los recursos de la empresa para la que trabajaba. Con nostalgia en su voz reconoce que se perdió grandes momentos de la vida con su familia, aún así es claro al reconocer cómo el arte hoy en día lo llena de otras satisfacciones y amor por la vida. De esta reflexión quedó resonando en el ambiente esta frase: “El hombre es un producto y no un dios. Donde hay egos no está Dios”.

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